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Luis Gutiérrez: “El que se pueda diferenciar ahora tiene un valor añadido y una ventaja competitiva”

Aprovechando la visita de Luis Gutiérrez, crítico de los vinos españoles, argentinos y chilenos para la reconocida publicación estadounidense The Wine Advocate (Robert Parker) hemos querido conocer, un año más, sus primeras impresiones y ahondar en otros asuntos sobre el mundo vinícola.

¿Podría ofrecernos una primera valoración de los vinos y añadas que ha catado?

Se nota el carácter de las añadas. La 2013 un poco más fría, fresca, a lo mejor irregular, donde se muestra el que trabaja bien. 2014 es más homogénea y 2015 más caliente y madura. En el año 2015 hizo bastante calor y hubo poca agua, menos problemas que en 2013, y los vinos son más homogéneos. A mí personalmente me gusta que las añadas marquen los vinos.

¿Ha encontrado la D.O. Toro su propio estilo?

Aquí lo que te da ya naturalmente el sitio es potencia, así que hay que busca el equilibrio. No se puede generalizar, pero veo que aún hay bastantes vinos con bastante alcohol, maduros, con madera marcada y creo que ahora la gente quiere vinos más bebibles. Pero lo principal es que estén equilibrados.  Cada uno debe hacer lo que a ellos les guste, lo que les guste a sus clientes y lo que da su viñedo.

¿Realmente se valoran las variedades autóctonas?

Yo creo que sí, lo estoy viendo. Se está trabajando por recuperar la diversidad de variedades que hay en España, que es tremenda.

¿Qué opina del ensamblaje de Tinta de Toro y Garnacha?

Me suele gustar el ensamblaje, los vinos varietales son casi un invento moderno. Antiguamente en los viñedos había mezcla de variedades y tenían más tiempo para experimentar con el método prueba- error. Creo que hay que mirar más al pasado, sobre todo con el conocimiento que tenemos ahora, y creo que la mezcla de variedades suele funcionar mejor. Veo complicado que una variedad sea suficientemente completa para hacer un vino varietal (salvando excepciones). Creo que a la Tinta de Toro le viene bien la Garnacha porque le aporta frescor y cierta fluidez, aunque esto no es una fórmula.

En los últimos años cada vez se elaboran menos vinos reservas y grandes reservas, ¿cree que se debería seguir apostando por hacer grandes vinos de guarda?

Es importante, si quieres hablar de grandes vinos, que una zona no sólo tenga vinos para consumo inmediato, sino que tengan un potencial de mejorar en la botella. También por lo que comentaba de la diversidad. Obviamente es un esfuerzo para todos pero creo que ese tipo de vinos son importantes. Hay un interés por la tradición, por la vuelta al pasado, los vinos tradicionales, los vinos clásicos… No todo el mundo, pero hay un cierto interés. Al final todo es una pirámide y hay una base de vinos más sencillos hasta llegar a vinos más complejos y con más ambición, que son los que van abriendo el camino para el resto. Esta jerarquía contribuye también a que hable y se conozca una zona.

Luis Gutiérrez cata en la D.O. Toro 

¿Qué busca en la actualidad el consumidor y, más concretamente, el consumidor estadounidense?

Yo creo que el consumidor lo que busca es diferenciación, la gente se ha cansado de que todos los vinos se parezcan unos a otros. Prima la personalidad frente a ser más homogéneo y parecido a lo demás. El que se pueda diferenciar ahora tiene un valor añadido y una ventaja competitiva.

Se están haciendo fuertes campañas de promoción para llegar a los llamados ‘millenials’, ¿qué busca este tipo de público?

Creo que la gente joven busca precisamente eso, vinos más frescos, que tengan personalidad, se diferencien, que sean fáciles de beber, agradables, que no te agredan, que no te arruinen… Y para mí es muy importante que la gente joven entre al mundo del vino. En España es catastrófico que la juventud no beba vino. Yo veo fuera que el vino está de moda, en Argentina, en Estados Unidos, en Copenhague, en Asia están empezando… Y aquí asustamos mucho a la gente joven.

Desde su punto de vista, ¿qué acciones de promoción favorecerían el consumo de vino?

Creo que es más importante que la gente lea en redes sociales cómo te emocionas con un vino de una zona a que te gastes un montón de campañas en publicidad, sobre todo si los vinos no acompañan. La promoción debe ir con los vinos. Lo que es importante para enganchar a los consumidores es que conocieran el paisaje, el campo, que conocieran los viñedos y que vean que eso se traduce en lo que hay en la botella. Pero sé que es muy complicado. Tenemos muchos viñedos espectaculares y una diversidad tremenda en España y creo que a la gente le enganchas más por el lado de historias y emoción que describiendo de qué color es el vino.

¿Qué recomendarías a los productores de la región?

Que hagan el vino que ellos sientan, que a ellos les guste, que represente su tierra, que represente sus variedades, la añada y que el vino sea lo que pone en la etiqueta: un sitio y un año. Pero sobre todo que hagan lo que a ellos les gusta y con lo que se sientan cómodos. Hay suficiente público para distintos estilos, gamas, precios… Cada uno tiene que intentar encontrar su sitio y no intentar hacer todos lo mismo, intentar buscar una fórmula o una receta. Que sean todos los vinos iguales es lo que hace que todo sea muy parecido y termines aburriéndote.

Casi la mitad de los vinos de Toro catados por Luis Gutiérrez llegan o superan los 90 puntos Parker

Este fin de semana el crítico Luis Gutiérrez, colaborador en España, Argentina y Chile para The Wine Advocate, la famosa revista estadounidense  fundada por Robert Parker, ha publicado las puntuaciones de los vinos de Toro, donde estuvo catando a primeros de agosto.

Los resultados son en general muy satisfactorios, pues 56 de 116 vinos catados han obtenido 90 puntos o más, incluso algunos han conseguido llegar a los 95 y 96 puntos.

En el artículo dedicado a los vinos de Toro,  titulado ‘Toro: ¿Aires de cambio?’,  Luis Gutiérrez pone sobre todo en valor la calidad de los viñedos de la zona debido a su edad y al suelo en el que están plantados. “Es imposible no comparar Toro con Ribera del Duero. Mientras ciertamente Toro es más rústico, hay mejores vinos en general en Toro que en Ribera del Duero. Primero, porque hay menos bodegas y vinos, por lo que la calidad media es posiblemente mayor”, afirma, y explica que la mayor diferencia entre Ribera del Duero y Toro es que “hay mejores viñedos en Toro, quedan más cepas viejas que en la vecina Ribera del Duero y se han plantado menos clones en tierras de regadío de patata y remolacha”.

Luis Gutiérrez

El crítico español destaca que cada vez más se habla de la distinción de tipos de suelo en Toro, divididos principalmente en suelos arenosos y suelos de canto, pero siempre con un gran  componente de arcilla.  Las cepas plantadas en terrenos arenosos, además favorecer “vinos finos”, aguantaron al ataque de la filoxera, de ahí que aún exista mucho viñedo viejo plantado en pie franco, es decir, sin injerto.

Unos viñedos que, como ya ha comentado Amancio Moyano (presidente de la Denominación de Origen) en alguna ocasión, son la joya de la corona, el mejor patrimonio del campo toresano, patrimonio que los viticultores conservan, respetan y cuidan.

Luis Gutiérrez comenta que se ha encontrado con vinos frescos, con una correcta acidez y mucha fruta, aunque aún queda camino por recorrer ya que algunos vinos todavía muestran sobre maduración y exceso de presencia de barrica.

Luis Gutiérrez: “En España todavía hay una imagen del vino como una bebida antigua”

Aprovechando la visita de Luis Gutiérrez al Consejo Regulador de Toro, hemos querido preguntarle acerca de los vinos de la Denominación de Origen, la situación del mercado actual y también sobre su trabajo para Robert Parker en la afamada revista The Wine Advocate.

¿Cómo ve la evolución de los vinos de Toro?

Se va moderando un poco la potencia en los vinos, porque la tienen naturalmente y no hace falta empujarla más. La cuestión aquí es buscar la elegancia.

¿Y cree que se está consiguiendo?

Unos más rápido y otros más despacio, pero en general sí que noto más moderación en el uso de la madera, de la extracción, de la madurez… Se van notando las cosechas, el carácter de cada añada. Es lo que a mí me interesa, que lo que pone en la etiqueta, que el sitio y la añada, se refleje en el vino.

¿Cuál sería para usted la nota de cata ideal para un vino de Toro?

Para mí, en general, un vino que muestra el carácter del sitio, que muestra la uva, la añada… Aquí tiene que haber potencia con rusticidad, que es el estilo propio, y encontrar el equilibrio y la elegancia. El vino debe ser agradable, tener buena acidez, frescor.

Luis Gutiérrez y Rubén Gil, secretario de la D.O. Toro, en la sede del Consejo Regulador

Luis Gutiérrez y Rubén Gil, secretario de la D.O. Toro, en la sede del Consejo Regulador

¿Cuál es la tendencia en el consumidor?

Tenemos tendencia a exagerar. Si antes exagerábamos en madurez, potencia, ahora tenemos el riesgo de irnos al otro extremo y empezar a vendimiar uvas verdes, vinos con poco sabor… El punto es el equilibrio. Al final, cuando haces vinos excesivos, hacia un lado o hacia el otro, no se los bebe la gente. Si son demasiados potentes, porque te tumban, te bebes una copa y dejas la botella a medias; y los otros porque te saben  a poco. Incluso el mismo productor se da cuenta de que cuando encuentre el punto de equilibrio, el vino se bebe mucho mejor. Con lo cual, se vende mejor.

¿Y en el mercado internacional?

Diferenciación, carácter, “bebibilidad”, frescura, equilibrio y vinos de placer. La gente bebe vino por gusto, ya no es como antes que era parte de la alimentación.  Ahora se bebe de otra forma, se bebe menos y mejor. Lo que pasa es que en España es muy preocupante el consumo tan bajísimo, es más o menos la mitad que en los países de nuestro entorno.

Y la pregunta del millón, ¿cómo se puede incentivar ese consumo?

Es la pregunta del millón de dólares y no tiene una respuesta fácil.  Yo creo que lo que nos pasa en España, o en otros países como Chile, es que todavía hay una imagen del vino como bebida antigua, de los abuelos, de vino de mala calidad, que había que ponerle agua o Casera para que fuera bebible porque no eran nada agradables y no estaban limpios.

La gente joven no tiene la mentalidad de que el vino sea una cosa divertida, chula, para ligar o para invitar a tu novia… Pero por ahí fuera sí que está de moda, los jóvenes salen y beben vino. En Argentina, Dinamarca, Estados Unidos, etc. hay un montón de sitios de vino para jóvenes; la gente bebe vino con la comida y sale a beber vinos con los amigos. Eso aquí no lo tenemos y va a venir como parte de la moda cuando los jóvenes se den cuenta de que en otras ciudades, como Singapur o San Francisco, ‘mola’. Además nosotros hacemos todo muy rimbombante, muy encorsetado, muy misterioso. Esto es más fácil, te gusta o no te gusta.

¿Qué piensa de las nuevas elaboraciones orientadas precisamente a incentivar el consumo de vino en los jóvenes?

No creo que sea malo pero tampoco creo que sea el camino. Yo creo que si la gente joven entra, va a entrar por vinos fáciles, pero no por bebidas industriales azucaradas o gasificadas;  sino por vinos amables, que tengan acidez, que se beban bien, que de gusto beberlos, que vayan bien con la comida.

¿Cuál es la parte más emocionante de su trabajo como catador?

Para mí aprender y darte cuenta de lo bonito que es el mundo del vino, de lo complejo que es, de la diversidad que hay. Me gusta mucho el campo y los viñedos, me gusta hablar con la gente; es cuando realmente entiendes lo que es una zona, un tipo de vino es más de lo que hay en la botella, es todo el entorno. Es un contexto cultural, complejo y muy bonito.

El mundo del vino es un mundo generoso, de compartir, de pasarlo bien, de disfrutar. Pero, sobre todo, de compartir, mucho (La mejor botella que tengo no se me ocurre bebérmela en el cuarto de baño para que no me vea nadie). Y descubrir cosas nuevas, bodegas nuevas, gente que está empezando a hacer cosas diferentes, que se están emocionando por descubrir… Ahora estoy aprendiendo muchísimo de Chile y Argentina, que es parte de lo que tengo que hacer, no conocía prácticamente nada y estoy alucinando de lo que aprendo y de lo poquísimo que se sabe del vino; lo amplio que es, lo bonito, lo diverso… Ver que la gente está buscando su camino y no tanto el aplicar fórmulas de ‘como éste ha tenido éxito, vamos a hacer todos lo mismo’. Más no es necesariamente mejor.

¿Y cuál es la parte más complicada?

El ritmo de trabajo que tenemos es un poco infernal porque tengo que escribir de unos 3600 – 4.000 vinos al año. Eso es estar constantemente organizando los viajes, qué vinos vas a probar, dónde los vas a probar, cómo los vas a probar… Hay días que tienes que catar muchos vinos y que poner muchísima atención.

Desde el Consejo Regulador de Toro, agradecemos a Luis Gutiérrez que haya empleado parte de su tiempo para darnos esta visión tan amplia de la situación vinícola actual.