Archivo por meses: marzo 2015

Gastronomía en Semana Santa

Es inevitable dedicar un post a la Semana Santa zamorana, una de las más bonitas de España y que, por su singularidad, fue declarada de Interés Turístico Internacional en 1986. Miles de personas acuden cada año a Zamora para disfrutar de procesiones como la del ‘Miserere’ o la ‘Procesión de los Borrachos’.

Religión, cultura y, cómo no, la gastronomía se unen desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Las torrijas, los buñuelos o las almendras garrapiñadas son algunos de los dulces típicos que se toman en gran parte de la geografía española durante estos días pero si hay algo que caracteriza a la Semana Santa de Zamora son las aceitadas y la ‘Dos y pingada’.

Las aceitadas son unas pastas elaboradas a base de aceite, huevos, azúcar, harina, anís y levadura. Encontraréis la receta en este enlace http://semanasantadezamora.com/aceitadas

aceitadas

Foto: Espe Saavedra

Pero como no sólo de dulces vive el hombre, qué mejor manera de terminar la Semana Santa que con ‘Dos y pingada’, un plato que sobre todo es típico del Domingo de Resurrección y que da por finalizada la tradición cristiana de no comer carne durante la Cuaresma.

Se trata simplemente de dos huevos fritos acompañados de unos trozos de magra de cerdo, normalmente, pasados por la sartén. Lo habitual es comerlo para desayunar.

El romancero polular zamorano dedica unos versos al ‘Dos y pingada’:

“Ya resucitó el Señor

y repican las campanas.

Prepara el almuerzo, chica,

y fríe dos y pingada”.

*Extraído de ‘La Gaita zamorana: Cantares’, Joaquín del Barco (1899)

Aunque la de Zamora goza de un mayor prestigio a nivel mundial, la Semana Santa de Toro también tiene un encanto especial y fue declarada de Interés Turístico Regional en 2007 valorando, sobre todo, su antigüedad.

Los actos más representativos comienzan el Domingo de Ramos con la Procesión de la Borriquita.

 

Futuros sumilleres se ‘empapan’ de vino de Toro

Los alumnos del Curso Superior de Sumiller de la Escuela Internacional de Cocina de Valladolid recibieron el pasado 10 de marzo una clase magistral sobre los vinos de la Denominación de Origen Toro.

Santiago Castro, director técnico del Consejo Regulador, centró sus explicaciones en la geografía, climatología, edafología y viticultura de la D.O. Toro, para después catar algunos vinos con los alumnos.

Santiago

La mayoría de los futuros sumilleres ya conocían los vinos de Toro y tenían una percepción más que positiva. “Soy un incondicional” de los vinos de Toro, comentaba después de la clase uno de los alumnos.

Otra de las alumnas que no tenía mucha experiencia con los vinos de DO zamorana explicó que le habían “sorprendido para bien”, matizó que aunque “son más fuertes que los Ribera a los que estoy acostumbrada, con mucho más color, pero no por ello dejan de ser elegantes y muy interesantes”.

Tras la presentación, las opiniones hacia los vinos de Toro fueron aún más positivas; pues todos coincidieron en que fue muy instructivo sobre todo el estudio de los suelos, para lo que Santiago llevó diferentes muestras.

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“Una de las cosas que más me llamó la atención fue escuchar que el 85% del viñedo de Toro está en vaso, y que posee viñedos muy antiguos que, según nos ha explicado Santiago, en cuestión de viticultura son muy valiosos porque se autorregulan (producen un equilibrio perfecto entre calidad y cantidad”, explicaba una de las alumnas.

Una de las partes ‘polémicas’  de  la materia fue la explicación de la controversia sobre la diferencia entre el tempranillo y la Tinta de Toro. Según los alumnos, es un debate que había salido en varias ocasiones a lo largo del curso. Las dudas se disiparon cuando se les explicó que genéticamente es similar al tempranillo, pero por cuestiones de adaptación al medio durante siglos se puede considerar una variedad autóctona y diferenciada”.

La cata

Los comentarios en general fueron excelentes, en especial para el Gran Reserva.  El aspecto que más gustó fue el catar vinos procedentes de distintos suelos, ya que pudieron comprobar cómo afectan las diversas composiciones al aroma final de vino.

  • Tinto procedente de un suelo arcilloso 2014, 2 meses en barrica: “Nariz un poco cerrada, fruta más escondida, pero en boca más potente, untuoso y tánico.”
  • Tinto procedente de suelo de canto rodado 2014, 2 meses en barrica: “Más mineral, elegante, acidez alta y elegante, no molesta, menos potente en boca.”
  • Tinto de suelo arenoso 2014, 2 meses en barrica: “Más fruta y más expresión de la variedad, más cuerpo, menos acidez.”
  • Rosado de Toro 2014, 85% tinta de toro, 15% garnacha: “Muy alcohólico, pero llevadero. Balsámico, con mucha fresa, y con un post-gusto largo y muy dulce.”
  • Roble 2012: “Le faltaba tiempo de crianza en botella”.
  • Crianza 2011: “ El que más expresaba de todos la variedad Tinta de Toro, ¡juanola pura!
  • Reserva 2009: “El mejor, sin duda, de todos los que probamos. Muy muy elegante, con mucha fruta, poca importancia de la madera, totalmente redondo, una nariz muy equilibrada, un vino con bouquet. En boca, untuoso, largo… ¡riquísimo!”

vinos

 

Queremos dar las gracias a todos los alumnos que nos han brindado sus opiniones para poder elaborar este post.