La Tinta de Toro, el corazón de una tierra

Si de algo podemos presumir en la Denominación de Origen Toro es de nuestra variedad reina, la Tinta de Toro.

Aunque los estudios revelan que la Tinta de Toro comparte código genético con el tempranillo, lo cierto es que se trata de la perfecta adaptación de una variedad a su entorno y presenta unas características diferenciadoras. Lo que se conoce como una ‘uva noble’: una variedad idónea para elaborar vinos monovarietales, resistente a las condiciones climatológicas adversas y con gran aptitud para el envejecimiento.

Racimo, foto cedida por Javier Cuadrado

La Tinta de Toro se define por tener una piel más gruesa que el resto de las variedades vínicas, que actúa como una potente protectora frente a la oxidación y que aporta gran intensidad de color, una amplia gama aromática y mucha estructura; características propias de un buen vino.

A estas particularidades que hacen de la Tinta de Toro una variedad tan especial hay que añadir la edad de los viñedos, auténticas joyas con más de cien años en muchos casos. Viñedos plantados en vaso, sin injertos o en pie franco, que resistieron el ataque de la filoxera cuando ésta enfermedad llegó a Toro hacia 1892.

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